Y si de días grises hablamos, no habrá uno más frío que éste, que revela la tristeza en mi alma, y mi vacío corazón. Yo he nacido para odiar Señor Juez, no me juzgue por mi antecedente innato; de ser malvado no tengo la culpa, de ser bueno jamás he sido testigo y lo que hago es porque he sobrevivido a cosas que muchos jamás han sentido. No es mi culpa Señor Juez, soy salvaje por naturaleza y mi rala aspereza, me define por quién soy.
Si mi destino es entonces padecer al frío suelo de la cárcel, condéname de por vida, porque para esto he nacido, y a esto me he dedicado;entonces Señor Juez, le pido por favor, no tenga compasión de mí, no merezco la nostalgia, los recuerdos y el amor; mi sangre es turbia y maloliente pues tengo podrido el corazón.
Soy un cuervo tenebroso, un animal en extinción; soy feliz mordiendo el piso y mirando a la gente con temor, miro con furia el cielo y me siento levemente bien, es tan frío, fúnebre y perverso que no puedo creer que me refleje tan bien. Hoy a muerto el alma, aquella que solo vivía agonizando. Hoy ya me siento mejor sabiendo que todo a terminado.

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