Son las 6 de la tarde, un martes cualquiera, el lugar y el momento en el que ella juró que volvería, aquí sentado y sin uñas, y con aun mas esperanzas que nunca, dibujándola en mi imaginación con su blusa holgada, con los fríos colores de atardecer, esos que tan bien lucen en ella; la extraño, y hoy la veré.
Miraba el reflejo de mis penas sobre el mar, pensaba que tenia el tiempo necesario para pensar, luchaba contra mis propias métricas ideas. Porque si mi vida con ella era un infierno yo querría recuperara ?, a lo que ipsofacto me daba cuenta cuanto a amaba.
A mi edad, de alguna manera, sentía que el tiempo se me iba, no cumplí con mi trazado plan de vida, las cosas no salieron como yo quería, hay tantas cosas que me faltan y otras tantas que ansío. Porque no puedo tener mi vida en un solo plano ?
Esta naranja tarde solo se llena de mas preguntas, y yo no dejo me mirar el reloj. Esta neblina de Abril me recuerdo aquellos labios que solía besar; asustado y por algún motivo sudoroso, decidí que ya era tarde, así que tome mis cosas, cerré los ojos y volví a mi pequeño apartamento; Y es que ella nunca llego al adiós.
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